La compañía canadiense Kinross dio un paso clave en su estrategia de expansión en Chile tras ingresar al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) el Estudio de Impacto Ambiental de su proyecto Lobo Marte. La iniciativa minera, ubicada en la Región de Atacama, contempla una inversión de 1.500 millones de dólares y apunta a la extracción de oro mediante un sistema de explotación a rajo abierto.
Desde el Gobierno celebraron el ingreso del proyecto, destacando que se trata de una de las mayores inversiones mineras presentadas en el último tiempo. Las autoridades señalaron que este tipo de anuncios refuerzan la confianza de los inversionistas extranjeros en el país y permiten proyectar una reactivación económica necesaria para la zona norte, especialmente en la generación de nuevos puestos de trabajo.
El proyecto Lobo Marte se emplaza en la alta cordillera de la provincia de Copiapó y tiene una vida útil estimada en 22 años. Según los antecedentes presentados por la empresa, la faena contempla la construcción de instalaciones de lixiviación en pilas y una planta de procesamiento, con una producción anual que busca consolidar a la región como un polo aurífero de relevancia mundial.
La compañía enfatizó que el diseño del proyecto incorpora altos estándares de sustentabilidad y medidas de mitigación para el cuidado del ecosistema altoandino. Entre los compromisos destacados se encuentra un plan de manejo hídrico eficiente y protocolos para la protección de la biodiversidad local, buscando compatibilizar la actividad extractiva con el resguardo del patrimonio natural.
Por su parte, el Ministerio de Minería valoró que la iniciativa se alinee con las metas de desarrollo sostenible del sector. «Es una señal potente de que Chile sigue siendo un destino atractivo para la minería de clase mundial», indicaron fuentes de la cartera, subrayando la importancia de que estos proyectos avancen cumpliendo rigurosamente con la normativa ambiental vigente.
Ahora el proceso queda en manos del Servicio de Evaluación Ambiental, que deberá coordinar la revisión por parte de los diversos organismos públicos con competencia en la materia. De obtener la aprobación, Kinross espera iniciar la fase de construcción en los próximos años, lo que representaría un motor de dinamismo para la economía regional de Atacama.


