La minería en América Latina, una de las principales actividades económicas de la región, enfrenta un desafío crítico: el elevado consumo energético en un contexto de cambio climático y creciente demanda global por minerales clave como el cobre y el litio. Este escenario requiere de innovación tecnológica y colaboración estratégica para equilibrar productividad y sostenibilidad.
En países como Perú, más del 70% de la energía primaria consumida en 2023 provino de fuentes fósiles, según Statista, lo que evidencia una alta dependencia de energías no renovables en sectores industriales como la minería. Por otro lado, en Chile, un informe de Cochilco proyecta que el consumo de energía eléctrica en la minería del cobre aumentará un 31% para 2034, frente a un crecimiento esperado del 21% en la producción. Este desbalance refuerza la necesidad de implementar tecnologías que optimicen el consumo energético y reduzcan el impacto ambiental.
La digitalización y la inteligencia artificial (IA) surgen como soluciones clave. Herramientas como el análisis de datos y los sistemas de control automatizado están revolucionando los procesos operativos, permitiendo a las compañías mineras mejorar su eficiencia, reducir costos y minimizar su huella ambiental. Según Orlando Lara, gerente de Schneider Electric, el activo más valioso en la industria minera ya no es solo el mineral extraído, sino la información generada durante los procesos productivos, la cual permite tomar decisiones estratégicas basadas en datos precisos.
No obstante, el éxito de estas transformaciones tecnológicas no radica únicamente en su adopción, sino en el uso estratégico de los datos. Tecnologías como el machine learning y la analítica avanzada están redefiniendo la manera en que las empresas mineras interpretan la información, permitiéndoles anticipar fallas, optimizar recursos y cumplir con los objetivos de sostenibilidad.
Además, el futuro de la minería en la región depende de un enfoque colaborativo. Según Lara, es fundamental que la industria minera trabaje en conjunto con el sector energético, las universidades y otros socios clave. Este esfuerzo colectivo permitirá desarrollar procesos equilibrados que respondan a las demandas de sostenibilidad sin comprometer la productividad.
Con una visión estratégica basada en la innovación tecnológica y alianzas colaborativas, la minería latinoamericana tiene la oportunidad de consolidarse no solo como un motor de desarrollo económico, sino también como un modelo de sostenibilidad para el resto del mundo.



