EE.UU. anuncia plan de US$1.000 millones para fortalecer cadena de minerales críticos

El Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) informó que prepara la emisión de avisos de oportunidades de financiamiento (NOFO) por casi US$1.000 millones, destinados a impulsar tecnologías de minería, procesamiento y manufactura de minerales críticos. La iniciativa busca reforzar la cadena de valor en sectores estratégicos como baterías, tierras raras y recuperación de subproductos industriales, en línea con la política de la Casa Blanca de reducir la dependencia externa en insumos clave para energía y manufactura avanzada.

El desglose contempla hasta US$500 millones para proyectos de procesamiento de materiales de baterías, manufactura y reciclaje; US$135 millones para una planta de demostración enfocada en recuperar tierras raras desde relaves y residuos; y alrededor de US$250 millones para pilotos industriales orientados a la recuperación de minerales críticos como subproductos. A ello se suman US$50 millones del programa Critical Minerals & Materials Accelerator, que busca madurar tecnologías como extracción directa de litio (DLE), aleaciones de galio/germanio y carburo de silicio.

En paralelo, la agencia ARPA-E impulsa el programa RECOVER, con una inversión de US$40 millones destinada a la extracción de minerales críticos desde aguas residuales, fortaleciendo así la diversificación de fuentes de suministro.

El DOE destacó que estas iniciativas apuntan a “relocalizar” etapas de procesamiento y manufactura dentro de Estados Unidos, frente a la alta concentración de la refinación global en China y la presión sobre mercados estratégicos como los imanes de tierras raras. Para Washington, asegurar el abastecimiento de estos insumos resulta esencial no solo para el sector energético, sino también para la defensa y la manufactura de alta tecnología.

Con este paquete, se espera que aumente la demanda de insumos como compuestos de litio, cátodos de cobre y elementos de tierras raras, con mayores exigencias de trazabilidad y contenido reciclado. Empresas con capacidad industrial en territorio estadounidense o vinculadas a alianzas académicas locales podrían ser las principales beneficiarias de los fondos, en un escenario que busca reducir vulnerabilidades en la cadena de suministro global.